En la presentación de mi libro


Poemas - Antología. Editorial: Carisma, libros.

En las ramas...

Este soneto está en mi libro: Poemas - Antología.


EN LAS RAMAS

En las ramas del árbol de los días,
se posarán las aves del anhelo,
renunciando al luciente azul del cielo
en dolorosas fraguas de agonías.

Esplines sin pasiones ni alegrías,
al esconder los frutos del consuelo,
dejan abandonados por el suelo,
brillantes iris, luces, fantasías.

La noche se presiente en lontananza
y dejan de sonar las caracolas.
De pronto nos invade la negrura.

La ilusión del ayer sin esperanza
se entrega al arrebato de las olas.
Marchita en los floreros, la tersura.


María Bote

16-2-2007

Luna


Es la reina de la noche

DESVELOS

DESVELOS

Cuando vienen la noche y sus desvelos,

estampa la amargura en su alicer,
me lacera la espina del ayer
si no busco en tu abrazo los consuelos.

A tu mirada acuden mis anhelos
si me acuna tu voz de amanecer.
Prendida de su místico alfiler
llega la aurora, con celestes velos.

Tus manos, roturándome la herida
olvidada, sutil y sin antojos.
Mi crúor resumido en la tristeza.

Una lluvia de pena sin medida,
calando está mi pecho sin cerrojos,
mas tu amor me restaura en la viveza.

María Bote

octubre del 2008

Corazón de melaza

Estas coplas se las escribí a mi querida y añorada amiga M Toni, en el comienzo de su enfermedad.

CORAZÓN DE MELAZA

Mueren las horas amargas
en reductos de recuerdos.
Errantes por las murallas
llenas de escollos, los tiempos.

Una flor atormentada,
escondida en los abetos.
El suspiro de las arpas,
vagando por los destierros.

Tu luz envolvió la casa
con orgulloso abolengo
y la canción de la jara
teje de seda los sueños.

Los dioses en tus pestañas,
con pudoroso respeto,
esperan lleguen las albas
a deshacer los silencios.

¡Ay, corazón de melaza!
cofre de los sentimientos,
deshaz los nudos del alma
al contraluz de los versos.

María Bote.

29 – 6 - 2007

sueños


Mis sueños entre brumas

Mis sueños en la nada

MIS SUEÑOS EN LA NADA

En la hora malograda
soy por dolores transida,
abierta tengo la herida
y mi soñar, en la nada.

A veces calla la boca
lo que dice el corazón,
en inútil sinrazón
tu porfía me trastoca.
Mi lucha desesperada
sólo persigue el encuentro,
duele la espina por dentro
y mi soñar, en la nada.

Te presté mi fantasía,
me devolviste dolores,
un yermo sin luz ni flores
desprovisto de alegría.
Hoy me acojo a la alborada
celeste de los delirios,
al aroma de los lirios,
mas de mi soñar, la nada.

Me diluyo en la corriente
de un río sin azahares.
Persiguiendo voy los mares
con el candor en la frente.
En la hora malograda
no fue la luz encendida;
discurre a tientas mi vida
y los sueños, en la nada…

María Bote

Octubre de 2008

Gafas

Echaba de menos a Isabel, añoraba sus dedos
por los que siempre sentíase acariciada. Recordaba
constantemente el azul grisáceo de sus ojos, ¡le gustaban tanto!
-¿Dónde estará?- se preguntaba –se ha ido sin despedirse,
y eso que me decía no poder vivir sin mí- Sintió que la había traicionado y que, quizás, la había dejado por otra. Lloró, lloró desconsoladamente lágrimas de cristal.
Isabel sufrió un infarto de madrugada, su marido la llevo a urgencias, allí murió.
La enterraron hace ya casi un mes. A su familia se le olvidó cumplir lo que ella siempre les había dicho.- Cuando muera, poned en mi ataúd, junto a mí, mis gafas, no puedo vivir sin ellas…

María Bote

Los sones del silencio

EVOCANDO EN SUS TIEMPOS
LOS SONES DEL SILENCIO.


¡Jeringos y molletes, calientes, calientes!
¡Carboneroo, picón de leñaaa! Los sones primeros, arropados con el silencio de la temprana mañana:
La vendedora de molletes, bajita y regordeta, con el pelo tirante recogido en un moño redondo, en su nuca, cual ensaimada cubierta de negrísimo azabache. La canasta de mimbre dorado apoyada en la oronda cadera, albergaba el apetitoso y recién elaborado alimento tapado por un paño de impoluta blancura, igual al delantal que cubría su oscuro ropaje.
En las gélidas mañanas de invierno, al pregonar, le salían las palabras rodeadas de volutas de vaho que se quedaban un instante flotando en el ambiente, como una danza efímera y sutil.
Félix, el carbonero: sentado de forma indolente en el varal delantero de su viejo y ennegrecido carro, arreando a la mula de cansino y monótono andar. Cuando paraba en las esquinas, salían las mujeres con sus viejas latas donde él depositaba (después de pesarlo en la romana) los trozos negros e irregulares del carbón que, una vez en los anafes, convertidos en rojas y amarillas ascuas, servirían para cocinar los opíparos cocidos o las patatas a lo pobre, según el poder adquisitivo de cada familia.

Más tarde, en la media mañana, de nuevo otro son envuelto en el silencio: ¡lañadoor, se arreglan baños y tinajas! el hombrecillo, sentábase en el borde de la acera para arreglar el rajado barreño que alguna mujer le sacara; mientras hacía su labor, solía canturrear alguna coplilla imperceptible.
Después, al filo del medio día, un son más estentóreo rajaba el silencio; era el repicar de las campanas de la iglesia mayor anunciando las doce. El alegre e insistente repique se oía perfectamente, por el silencio apacible que envolvía toda la ciudad.
Ya en la tarde, a la hora de la siesta, el silencio leve de la mañana se volvía espeso como si de pronto el tiempo aumentara en gravidez, denso, sin ningún son que lo alterase.

Luego, a la caída de la tarde, el silencio se volvía muy ligero, delgadísimo, estrujado por las risas, carreras y juegos de los niños…
Y de pronto, otro son: ¡pirulíí de la Habana! el carrito rodeado de la chiquillería de ojos ansiosos y asombrados ante las espirales dulces, de colorido brillante.
De nuevo, en la noche, un son más del silencio que en tiempo nocturno
parecíame poder tocar con los dedos: El canto de los grillos en verano, o la mansa lluvia repiqueteando en los cristales de las ventanas, anunciando en septiembre el otoño dorado y aromado de mostos.
Ya no hay sones que borden en el bastidor del silencio. Un estrépito inmenso a invadido el mundo: ruidos de coches, aparatos acondicionadores, músicas estridentes con altas megafonías, publicidad, timbres de móviles, gritos, voces…

A los niños de ahora les hemos robado un bien precioso. Lamentablemente, en el tiempo actual, es imposible oír los mágicos sonidos del silencio.

María Bote

Foto


Os recibo aquí con mucho cariño.

En el 70 aniversario de la muerte de A. Machado

EN EL 70 ANIVERSARIO
DE LA MUERTE DE
ANTONIO MACHADO.

Cuando perdiste la luz
de aquel patio limonero,
encerraste tus pupilas
con urgencias y secretos.
Antonio, voz caminante
del árbol partido y viejo;
doliente por las ausencias
de tu país y su cielo.
Te agobiaron los silbidos
de balas en aires muertos
y fue tu sombra perdida
un pudoroso lamento.
Enredado en las tinieblas
de tu íntimo desierto,
no quisiste pervivir
al doloroso destierro.
Errante por los caminos
de la muerte y su misterio,
con el liviano equipaje
de sobriedad y de versos,
oteas desde las nubes
a los cárdenos espejos
por orillas de bondad.
Hombre, poeta, recuerdo.

María Bote

22-2-2009

A mi amiga Mari-Carmen...

A mi amiga Mari-Carmen,
con todo mi cariño y, el
que ambas tenemos por
la poesía.



AMIGAS

Dos rosas de poesía
desdeñan los sinsabores
custodiadas por mil flores
en vergeles de armonía,
con su eterna fantasía.

Visten el azul acento
sedoso de la escritura,
desechando la amargura
pertinaz del desaliento,
con su místico argumento.

Se miran en el torrente
cantarín de la amistad,
huyen de la soledad
con su musa penitente.
Dos ríos, una corriente…

María Bote

Febrero 2009

Evocando a Federico

EVOCANDO A FEDERICO

Sigilosos la noche y su silencio,
han fundido la copla en nieve y fragua,
cuando subió tu luz a las estrellas
sobre arroyos de luna y alboradas.

Perdiose tu canción, la miel y el brío,
por la oscura deriva de las balas
y te fuiste en cendal de mariposas,
por corrientes de crúor y añoranzas.

En lloros se deshacen los gitanos
sobre tristes lamentos de guitarras
por tu voz, Federico, ya vertida
en las fuentes sangrientas de las zanjas.

Hay dunas de dolor, sombras yacentes,
arabescos embrujos por la Alhambra;
sustentan los suspiros en las flores
y en las hondas quejumbres de las aguas.

Los romances, con luto se prendieron
en el perfil morado de tu cara,
y el orbe estremecido, sin azules,
paseó con su pena por Granada.

María Bote

1-2-2009

En madrugada...

EN MADRUGADA…

En madrugada fúlgida y sutil
rocé la piel del viento,
de tu voz el acento,
al donarte mi abrazo más febril.

Mis puertas dieron paso a las mañanas
promiscuas de azahares,
sin llantos ni pesares,
con la eterna canción de las campanas.

Y me uncí temblorosa a tu cintura
de sueños nacarados.
En tu dosel, anclados,
quedáronse la luz y la ternura.

¿Adónde iré perdida en los silencios
cuando me dejes sola?
Una contrita ola
consolarán la noche y sus recencios.

María Bote

Bienvenidos al destello de la ilusión

Desde ahora estaré aquí, en mi blog, para recibir encantada, vuestras visitas.

A través de este espacio, me gustaría acercaros a la poesía que, es mi pasión, sobre todo, la clásica, pero en realidad, me gusta toda la buena literatura, en poesía o prosa. También me gustan: el teatro, la música, la pintura, en fin, todas las artes.
Soy miembro de la "Asociación Cultural Ventana literaria" donde nos reunimos personas afines en nuestro gusto por la palabra escrita y, colaboramos en todos los actos culturales de nuestra ciudad.


También formo parte del foro poético mas importante de Internet: METAFORAS administrado por dos excepcionales profesores de los cuales he aprendido muchísimo sobre la preceptiva poética: Diana Gioia y Ricard Monforte.

Escribo mucho, así que, expondré aquí mis escritos para quien quiera disfrutar con su lectura.
Hace dos años publiqué mi primer libro: Poemas - Antología. Editorial: Carisma Libros.

Os espero aquí con ilusión.
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