Efímera la estancia...

EFÍMERA LA ESTANCIA…
Efímera la estancia de la rosa,
un mayo solamente en el jardín.
También fugaz la vida presurosa
recorre sus caminos hacia el fin.
Nos despiden los sueños y la hermosa
canción del mar azul en su confín
y nos seduce el alma cualquier cosa.
Porfías de la ruta y del trajín.
Al transitar por sendas y cañadas,
el sinsabor hiriéndonos la piel
rezuma en los sentidos sus jirones.
Duermen tristes las luces, empañadas
del amargoso acíbar de la hiel,
y en silenciosa voz los corazones.
María Bote


















