LÁGRIMAS DE CRISTAL
Hace ya casi un mes que la enterraron. A su familia se le olvidó cumplir lo que ella siempre les había pedido: Cuando muera, poned mis gafas en el ataúd, no podría vivir sin ellas…
PIDE TREGUA LA VIDA
TANKAS
CONJURO

Espero tu llamada
envuelta en el susurro
cuando vengan las sombras
para cubrir al mundo.
Me tenderé en la arena
de la playa desnuda,
aspirando impaciente
la flor de la ternura.
Y cuando escuche el eco
de tu voz, y el discurso
perenne de los tiempos,
acudiré al conjuro
de tu abrazo y mi sueño.
María Bote
HERIDAS DE GUERRA

(SONETO SKPERIANO)
Enseñaré mis heridas de guerra
ahora que la calma se avecina
y los agrestes ecos de la sierra
quisieran despojarme de la espina.
Para mecer la luz de tus pestañas,
un día fui la cuna de tus ojos,
eran mis dedos tiernas espadañas
alegrando el dintel de tus antojos.
Hoy digo adiós sin voz y sin alarde,
me alejo por las horas lentamente,
de lágrimas de ayer siembro la tarde,
encamino mis pasos al poniente.
De júbilo toda la tierra arde,
y yo voy como río sin corriente…
María Bote
MÚSICA

(COPLA CASTELLANA)
Las notas en armonías,
danzando por los discantes
en tenues vuelos sonantes,
componen sus melodías.
Los repiques de campanas,
el trinar de pajarillos,
cantares de los chiquillos
y tonos de las mañanas.
A la luna canta el río
meciéndola en su regazo.
Plata y cristal, un abrazo,
un nocturno desvarío.
Conciertos por la floresta,
en el lago y sus orillas,
batutas de maravillas
dirigen prontas la orquesta.
Al periplo de los sueños
acompañan las canciones;
música en los corazones
al compás de los empeños.
Adagios y cavatinas,
coplas de azabache y miel;
fragancias de algún clavel
en las fuentes cantarinas.
Los laúdes cadenciosos,
cítaras enamoradas
y sus preciosas tonadas
sin afanes pretenciosos,
prestan lírica y latido
a mágicas sensaciones;
las vibrantes emociones
visten de lujo al oído.
La música matutina,
suena irisando las flores;
apoteosis de olores,
en su clave vespertina.
A la lluvia, son regala
con la brisa tempranera,
adornan la primavera
los doseles de su escala.
La dulce canción del viento
ronda por los encinares,
los sonidos de los mares
envuelven con su portento.
Su voz deja en los confines
sonatas de caracolas;
cabalgando por las olas,
con su baile, los delfines.
Música en cielos y tierra,
por la mar y los canchales,
en la bonanza y los males,
por los prados y la sierra.
Adioses y bienvenidas,
de música son vestidos
y las penas, en olvidos
si el tempo mueve las vidas.
María Bote
EL POEMA ME ENVUELVE

(VERSOS CONCATENADOS)
Si tú vienes a mí con ilusión,
ilusión siembro yo por los caminos,
caminos portadores de tristezas,
tristezas, manantíos de pesares,
pesares por amores que terminan.
Terminan las ternuras en los labios,
labios, nidos del beso incandescente,
incandescente enjambre por mi cuerpo,
cuerpo en amanecer de las violetas,
violetas que yo envío a tus moradas,
moradas sin censura de las luces.
El poema me envuelve, me ilumina,
es sol que se despide de las sombras
y viste mis senderos de esperanzas
descansando en mi piedra, complacido.
María Bote
DE LA VIDA Y SUS COSAS

Río y lloro por la vida,
por la vida y por sus cosas,
me pongo un sombrero azul
para buscar mariposas
sobre la ambarina miel,
con sus luces candorosas.
Paseo por los caminos,
oigo el canto de las rosas
con el milagroso acento
de las tardes prodigiosas.
Las purpúreas tristezas
de batallas azarosas,
llorando como las nubes
en las noches tormentosas.
Atavío mi equipaje
mientras miradas golosas
me lamen, como a las flores
las abejas hacendosas.
Hoy, me río de la vida,
también lloro por sus cosas.
María Bote
LA MUJER PÁJARO

(Relato fabuloso)
La mujer pájaro volaba a tal altura que,
en lugar de ir de rama en rama, iba de estrella en estrella.
De pronto, un día, sintió unos irrefrenables deseos de concebir, de tener un hijo; mas se preguntaba ¿ quién podría ser el padre en este elevado lugar?
Una mañana, al amanecer y sentir la caricia suave de los primeros rayos del sol, se dijo: ¿cómo no se me ocurrió antes? le pediré al sol que me cubra y engendraremos un hijo. Será una criatura sublime y maravillosa.
La mujer pájaro tejió un nido de iris sobre el lucero del alba y allí (después de que el Sol accediera gustoso a sus requerimientos) estuvo 21 días dando calor a su única puesta: un huevo, enorme, dorado y centelleante.
Al término del ciclo de incubación, apareció una criatura sorprendente, era hembra, la más brillante y alada de todos los tiempos, plena de gracia y de luz. La mujer pájaro y el sol la miraban embelesados ¿Qué nombre le pondremos? preguntábanse. Ya sé, dijo la mujer pájaro, no podría ser de otra manera, la llamaremos IMAGINACIÓN.
Y así, desde entonces, alada y brillante, visita las mentes de los seres humanos.
María Bote
EN EL TRASLUZ

(COPLAS AL ESTILO DE JUAN DE MENA)
En el trasluz, los lutos y las glorias,
el peso de la tarde, sus alijos,
sin tregua van mermando los cobijos.
En las aladas nubes: las memorias,
los asuntos fugaces, las historias.
La flor unce de arrobo la esperanza,
conspira eternamente su bonanza
en el sutil acento de las norias.
En la niebla, ya trina el gorrión,
anuncio del anhelo penitente.
Audacia en el latido persistente,
golpeando el cristal del corazón.
Prendida en su dintel la desazón.
Los consuelos, ofrendas venturosas,
conciben los colores de las rosas
en tálamos de luz y de pasión
María Bote
CUANDO

(séptimas)
Cuando tu voz es anhelo
en collares de pasión,
gravita mi corazón
en tu abrazo sin templanza,
ofrenda de la esperanza.
Dame el sol de tus caricias;
de tu boca, las delicias.
Cuando la encendida luna
baña de luz mi quimera,
me dona la primavera
donde germinan los sueños,
los afanes, los empeños.
En tu amor, las avaricias;
de tu boca, las delicias.
Cuando nos llega la aurora
suspendida de su llama,
mi piel tu perfil reclama
en tan dulce firmamento,
a la espera del momento
de gozar de tus primicias,
de tu boca, las delicias.
María Bote
LUZ ARREBATADA

a la hondura del limo,
a la tarde concisa
de luz arrebatada.
Los misterios, la tierra
se ofrecen rutilantes
y los ríos sonoros
acarician la flora.
María Bote
MORADOR DE SILOS

(escrito en el claustro del Monasterio de Silos, a su Ciprés)
Con vetusto verdor buscas al cielo
desde la orante paz de los sigilos
y fuiste, arcano morador de Silos,
de monjes y poetas el consuelo.
Tu corazón de ramas teje un velo,
los ángeles orlando están sus filos,
los ruiseñores juegan con los hilos
de la aurora, pensiles del anhelo.
Te conmina mi Dios hasta su altura,
sobre el claustro, testigo de tu aliento,
mientras surgen plegarias en la tarde.
Hoy mi soñar se fija a tu hermosura
en fervorosa ofrenda del fermento
sublime de la fe, que en Silos arde.
María Bote.
EL CÁLIZ DE LA MAGIA

En mi escuela de luz y fantasía
se forjan los dinteles de los sueños.
Al trenzar la palabra en poesía,
se cincelan con mimo los empeños.
Sucumben al encanto los adioses,
los soplos de inocencias y las poses.
El perfil y la imagen son los dueños.
De retóricas huyo y me prodigo
en sencilla elocuencia ensimismada;
es el folio mi amante y mi testigo
cuando acude la musa a mi llamada.
A coro, vigilantes serafines
y el arpegio fugaz de cien violines,
concitan a mi voz de madrugada.
Mis dedos, espirales de la pluma,
ingrávidos pasean por los puentes
tendidos entre mística y espuma;
invocan a los dioses indulgentes.
El cáliz de la magia y del amor,
ofrezco en los altares del candor.
La besana, esperando mis simientes.
(SEPTIMA EN ARTE MAYOR)
María Bote
ROMANCE A LA DEHESA EXTREMEÑA

Al aromado encinar
vienen albores del cielo,
son para mí vida y luz,
paréntesis de lo negro,
dulces, sonoros violines
apagando los silencios.
Escribo envuelta en la brisa
del estanque, fiel espejo.
Ora, dehesa, por mí
y descúbreme el misterio;
tus crespones, leves aguas,
humedecerán mis versos.
Los jarales y arboledas
pregonan arcanos tiempos,
en abanicos de azules
donde dibujan los vientos.
Con menta, lavanda y paz,
bordo el tapiz de los sueños,
para encontrarme conmigo
en tus perfiles serenos.
De noche, cuando la luna
atesora los secretos,
mi corazón anhelante
se prende sobre el lucero.
En el puzle inacabado
de lo sabido y lo incierto,
me llegará la esperanza
junto al milagro supremo,
la voz acariciadora
del lar amoroso y tierno.
Testigo son mis fervores,
de la mística en tu templo.
Tierra, tus soles radiantes
y tu mirar hacia dentro,
me embargan con sus deleites.
Es mi orgullo tu abolengo.
María Bote
julio del 2008 (En los Baños de San Gregorio, Brozas)
CONVIVENCIA

Cuando se aúnan voluntades en positivo
es fácil la convivencia.
Mirarse, escucharse, cogerse las manos, compartir sueños, risas y llantos.
Todo eso y mucho más es la CONVIVENCIA.
Vivir y convivir
dando al otro la mano;
las miradas cruzadas,
sentimientos de hermanos.
Sembradores de versos,
surcos de convivencias,
las manos extendidas
derramando la esencia.
Caminaremos juntos
en pos de la armonía
por auroras fraternas,
destellos, poesías…
María Bote
8 – 10 - 2010
OTOÑO MALHERIDO

Juega el viento con las hojas
del otoño malherido
y se escucha por las frondas
el susurrar de un suspiro.
Los pétalos, mustios, lloran
con pesares infinitos,
por el rapto de las horas
amordazadas con lirios.
Muestra el cielo su congoja
de atardeceres cautivos.
Gime el ángel de las sombras,
en sus fervores contrito
y las nostalgias convoca
en los jardines de tilos,
donde se mira la alondra
en espejos vespertinos.
En el mar, las caracolas
escapan por los abismos.
Juega el viento con las hojas
del otoño malherido.
María Bote

Cuando lloran los seres grises y malheridos,
necesitan abrazos
y palabras de estrellas;
y cuando los persiguen las sombras de la noche
solicitan destellos,
canciones, luminarias.
Si les queda vacío el hueco de sus manos,
yo les daré la espiga
con su ofrenda de pan
y un remanso de fuego fundidor de amarguras;
atisbo de verdades,
hileras de esperanzas.
Cuando errantes van solos, injustamente tristes,
precisan un cardumen
de consuelo y amor.
¿Por qué lloran los hombres mientras canta la mar?
acaso porque oyeron
la voz de los crepúsculos.
María Bote
QUISIERA SER ORFEBRE

QUISIERA SER ORFEBRE
Con sonidos de mar, en prodigiosa noche,
escalas a mi cima con tu albor, sin reproche.
Mis ojos en la niebla persiguen tus suspiros,
con celestiales luces de nácar y zafiros.
Llegarás a mis sueños de manos de la aurora,
ceñida a mi cintura, grácil, alumbradora.
Me regalas arrullos de pájaros y flores,
los ecos de las fuentes, del iris sus colores.
Me donas poesías; en ramos de pasión
las llevo por la sangre, hasta mi corazón.
Quisiera ser orfebre, enlazarte con plata,
acariciar el brillo de tu manto escarlata.
Si de mí no te olvidas, dulce musa hechicera,
tejeré con mis versos tu gloriosa bandera.
CARIDAD

Este poema en verso libre, lo escribí cuando murió Teresa De Calcuta, a la cual admiraba profundamente.
A TERESA DE CALCUTA
Y murió mansamente,
como mueren los ríos
cuando llegan al mar…
Bálsamo curativo de infinitas heridas,
Teresa, lar de las almas,
fortaleza capaz de conducir
el calor y la luz de los rayos del sol
hasta los fríos sótanos del mundo.
Leve mariposa, libando en el acíbar
amargo del dolor.
Teresa, grandiosa pequeñez,
acogedora esquina de los olvidados,
florecilla breve
esparciendo aromas de misericordia.
saciadora de hambres,
huella fecunda donde el amor germina.
Teresa, riqueza de los pobres,
albor que mitigó la oscuridad
de triunfantes miserias.
Madre perenne de infancias doloridas.
Por ti sonrió el llanto, mujer,
Teresa…
María Bote
AMANECER EN LA PLAYA

Sobre la arena piso las mañanas
y busco los jardines de la aurora,
se me acerca la mar, gentil cantora,
convirtiendo en espumas sus campanas.
Entre sus claridades filigranas
surge el amanecer, sin más demora.
Todo el azul del orbe, al fin, aflora
sobre las magnitudes soberanas.
A los soles me ofrezco cada día
en un cáliz de luz y de candor.
Las auras me rodean la cintura.
Duermen en un baúl de poesía
los versos que elaboro, con temor,
para dejar mi huella, sin tristura…
María Bote
Cádiz – agosto de 2010
TIERRA

Entre jaras está la verde encina,
donde el río soñando mil canciones,
lleva rumor antiguo de sermones,
en su húmeda vena cantarina.
Un agreste murmullo se adivina
en lo arcano, campanas y crespones.
De tu cielo el azul añil expones
para que vuele en él la golondrina.
Te ocupa el campanario, la cigüeña.
Pastoril el rosario campesino
de cromática luz, crisol del viento.
El yugo de la historia no te empeña
y la esperanza siembra tu camino
tejedor del afán, sin desaliento.
María Bote
Por los rumores del mar
se me acercan los recuerdos,
entre el encaje de espuma
las voces de mis ancestros.
Asisten a la memoria
antiguos y dulces besos,
pregonando las ausencias
de fraternales desvelos.
En moradas de coral,
cobijo buscan mis sueños,
al arrullo de las brisas
y los sones marineros.
Hermoso el amanecer
en los azules espejos,
irisadas caracolas
colorean los secretos.
Mis pasos hieren la playa
en su matinal misterio,
acuna mi corazón
el húmedo balanceo.
Livianas olas me lamen
la piel y los sentimientos.
Cuando el sol vierte su oro
en los marinos senderos,
voy desgranando las cuentas
de pedernales y versos,
entre la sal y las rocas,
por orillas de silencios.
María Bote
VERANO EN EXTREMADURA
La luz asola los prados,
despidió las primaveras;
sábanas de rubias eras
arropan soles cansados,
de rojos ensangrentados.
Vierte julio sus calores
con la fuerza más bravía,
al filo del mediodía
viene agostando las flores.
Tras las persianas, amores
sudorosos, anhelantes…
Dibujan frutos prohibidos,
bordan gozos y latidos
con ímpetus fulgurantes,
despiden nardos fragantes.
Un abanico dormita
al fresco de la ventana
en la siesta soberana.
El visillo lo concita
a su encaje que levita
sobre el dintel. Yo despierto
a la cánora insistencia
de las aves en su esencia.
Al bucólico concierto
llegan aromas del huerto.
Los fulgores del verano,
sus auroras transparentes
y el rumor de antiguas fuentes
lanzan un suspiro arcano,
con el fervor más ufano,
por cantarines torrentes.
Entre los chopos, el río,
canta a dúo con la brisa
y por la hierba sumisa
busca aposento el rocío,
en las albas del estío.
Presagiando los lagares
de mostos y de frescura,
la claridad rosa y pura,
por viñedos y olivares
sueña con los encinares
de la noble Extremadura…
María Bote.
El Salugral – julio de 2010
LA ENAMORADA ESTIRPE
LA ENAMORADA ESTIRPE(SILVA MODERNISTA)
“Alguna vez el hombre buscador de aventuras”
resumirá la tierra
en un ardiente soplo,
por redimir al mundo, de amor enardecido.
Con un viento de dioses, preludio de la esencia,
rescatará la rosa
de su lecho de espinas,
con sones deliciosos que manan de las fuentes.
Al cobijo del beso, la enamorada estirpe
bajará de lo oscuro
en pos de la esperanza,
al estambre insonoro que destilan los nardos.
Una estrella de lumbre se deshace en su boca,
bajando hasta el silente
confín de los misterios.
El hombre y su destino, reinventan el paisaje.
María Bote
MUSA HECHICERA

(Endecasílabo galaico antiguo)
Mi sueño, en lo oscuro percibe al sol,
en la cima triste con tu demora.
Mi piel se engalana del arrebol,
me vistes de fiesta, luz de la aurora,
tu voz es mi pluma, dulce cantora.
Quiero ser orfebre trenzando plata.
Con fervor te busco, ríes ingrata.
Oye mi latido, musa hechicera,
tejeré a la sombra de tu quimera
un mantón de abriles en mi sonata.
María Bote
A LA NIÑA QUE FUI

Te me vas escapando,
con tu cara pecosa
y tu sueño despierto.
Me dejas desolada
si te ausentas por siempre.
No me abandones, niña.
Sin ti no brillará
la estrella de la aurora,
ni escucharé cantares.
Vuelve, dame la mano,
seremos las dos una
en la memoria eterna.
leve la mariposa
y muy pesado el lastre
que el tiempo nos impone
María Bote
LIRAS

los labios de alelí,
derramando canciones con fervor,
lujuria carmesí,
por la sangre , clamor,
los besos y caricias sin rubor.
En el amanecer
las montañas despiden a la bruma,
tus dedos al placer.
Una mota de espuma,
de la ingrávida luz huye y se esfuma.
Un aroma sutil,
un halo, la belleza de un instante
de misterio febril,
desmedido, sonante
buscando su aposento en un discante.
María Bote






