LOS CINCO SENTIDOS
A la izquierda del escritorio, mantengo siempre las cinco hojas.
En una, plasmo los sabores: el de las frutas, los asados y guisos y, sobre todo, el de los besos…
En otra, los olores de la flor, de la tierra mojada, el mar…su aroma (el de él) y sobre todo ¡Humm! la piel de los recién nacidos.
En otra hoja pongo siempre los sonidos: la música, los trinos de los pájaros, las voces de los seres queridos, el sonar de las olas y, más que nada, las risas de los niños.
En la cuarta hoja, intento plasmar lo que veo: la lluvia cayendo mansamente sobre las hojas doradas del otoño, el estallido multicolor de la primavera, los montes, los ríos, el rostro de cada ser amado y, por encima de todo, las caritas (una de miel y rosas y la otra de jazmín y nácar) de mis dos nietas.
Por último, en la quinta; el tacto de la seda, del pétalo aterciopelado de la rosa, de sus manos (las de él) y sobre todo, la maravilla de la piel recién estrenada que envuelve a mi Alba y mi Rocío.
En verdad es que, siempre, en mi escritorio, mantengo muy abiertos los cinco sentidos.
María Bote








