EN EL VALLE DEL AMBROZ
EN EL VALLE DEL AMBROZ
Entre pinos y choperas
vierte el Ambroz sus rumores,
cristalinos surtidores
esparce por las riberas.
Los pájaros con sus trinos
bordan música en la tarde;
van mis sueños peregrinos
por la floresta y su alarde.
Un vergel de luz y aromas
por el puerto y sus honduras,
teje en el verdor coronas
de brisas y de frescuras.
Por encaladas redomas
reinan soles, con mesuras.
Las hojas rilan que rilan
meciéndose en el estío,
por las veredas del río;
a mis ojos encandilan.
Atardecer de verano
en julio azul y radiante.
Con destellos de diamante,
un verso nació en mi mano.
Rotunda la claridad
del cielo sobre mi frente,
mientras el alma presiente
un soplo de liviandad
en la vereda sin besos
donde dormita el encanto.
No ha de regarla mi llanto
por culpa de sus excesos
En mi sereno pesar
cerraré puertas de ira
y mejor pulso mi lira
al tiempo de algún cantar.
Gracias al deleite ufano
de un Valle de Extremadura,
se restaura la ternura
en su perfil más humano
y, volveré otro verano,
a empaparme de hermosura.
María Bote
El Salugral, julio de 2011







