FELICIDADES


FELICIDADES, ROCÍO.

Feliz aniversario, mi dulce mariposa,
hoy tus ojos despiden el fulgor de cien soles.
se prende en tu sonrisa la grana más hermosa,
en  tu cuerpo de música, adagios y arreboles.

Cuando viniste al mundo restauraste mi vida
y fue tu voz campana tañéndole a mis sueños.
Será tu primavera  radiante y florecida,
un jardín de esperanzas, ilusiones y empeños.

Has robado el perfume de la aurora y la flor
y tu piel se disputan los carmines y sedas.
Derramas claridades, venturoso  primor,
en  tus  abriles tiernos de aromosas veredas.

Yo te brindo mi abrazo, caricia iluminada,
por tu grácil presencia, tu perfil transparente,
y bendigo tu risa con su luz acendrada,
mirándome en tu luna, en su rayo luciente…

María Bote.

En el duedécimo aniversario de mi nieta.
10 – 9 – 2011, con todo mi cariño.

¿RECUERDAS?

¿RECUERDAS?

Recubrían tu mástil suavísimos cendales.
Un aromado altar de pétalos azules
acogió los murmullos y latidos.
Y eran mariposas las palabras,
al libar en el cáliz de los besos
néctares de avaricias.
¿Recuerdas?
Fundimos el amor, ritual celeste,
en cuencos de ambrosías y  crisoles,
mientras nos enlazaban
los brazos de la mar.
Nos envolvió el suspiro de una rosa,
el fúlgido destello de la luna…

María Bote

Hasta septiembre

PERSIGO
DÉCIMA ESPINELA

Quiero beber de la fuente
de tus labios agua clara
y que tu voz me llamara
con su cantarín torrente
desde tu boca a mi frente.
Persigo en mi caminar
el arrullo de la mar
sobre el pretil de los sueños;
locura de mis empeños,
la luz de tu clarear.

María Bote

LAS MUSAS

Este soneto fue inspirado
por una pregunta de Mi amiga
del blog, Printova y, por tanto,
está dedicado a ella.



                                LAS MUSAS

En mi poema danzan hoy las musas,
lo suben a lo alto de las cimas.
Arman sobre los cienos sus tarimas,
se ríen de mis letras inconclusas.

Yo renazco en sus alas, sin excusas
dibujo versos, métricas y rimas,
y horadan mis sentidos con sus limas,
mis pasiones fugaces y confusas.

En dichas, en tristeza y soledades,
verteré las palabras convenientes,
los amores, festines y quebrantos.

Escapan por mi pluma claridades
mientras voy de camino a los ponientes.
He de sembrar de lírica mis llantos.

María Bote

EN EL VALLE DEL AMBROZ

EN EL VALLE DEL AMBROZ

Entre pinos y choperas
vierte el Ambroz sus rumores,
cristalinos surtidores
esparce por las riberas.

Los pájaros con sus trinos
bordan música en la tarde;
van mis sueños peregrinos
por la floresta y su alarde.

Un vergel de luz y aromas
por el puerto y sus honduras,
teje en el verdor coronas
de brisas y de frescuras.
Por encaladas redomas
reinan soles, con mesuras.

Las hojas rilan que rilan
meciéndose en el estío,
por las veredas del río;
a mis ojos encandilan.

Atardecer de verano
en julio azul y radiante.
Con destellos de diamante,
             un verso nació en mi mano.

Rotunda la claridad
del cielo sobre mi frente,
mientras el alma presiente
un soplo de liviandad
en la vereda sin besos
donde dormita el encanto.
No ha de regarla mi llanto
por culpa de sus excesos

En mi sereno pesar
cerraré puertas de ira
y mejor pulso mi lira
al tiempo de algún cantar.


Gracias al deleite ufano
de un Valle de Extremadura,
se restaura la ternura
en su perfil más humano
y, volveré otro verano,
a empaparme de hermosura.

María Bote
 El Salugral, julio de 2011

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