VEN...
VEN…
Por los floridos valles de la Arcadia,
donde goza de eterna juventud
la estirpe de los dioses,
allí nos amaremos, sin mesura,
sin el furtivo paso de las horas.
La luz tamizará nuestras miradas
y nos enlazaremos
con guirnaldas y juncos florecidos.
En la tarde serena,
un altar circundado
por liras celestiales,
irradia de los iris su fulgor.
Lucen en nuestras frentes las coronas
de flores perfumadas,
y dos coros de arcángeles
entonarán tu nombre junto al mío,
bajo un tapiz de estrellas.
Ven, caminaremos por míticos azules,
a saciarnos de amor…
María Bote
1-abril-2012









