LA MUSA
LA
MUSA
(SONETO SHAKESPERIANO)
Cuando colmo a
la musa de homilías,
desarmada
se va por la tangente.
Se
deja seducir por la corriente
del
rutinario curso de los días.
Cuando
la flor me dona su frecuencia,
gozosamente
ciño su cintura,
me
pierdo por su lar y su hermosura,
a
su cálida luz pido clemencia.
Cuando
de noche sueño con la luna,
ilumina
mi voz y mi palabra;
soy
el surco, Selene esparce y labra
lo
que será cosecha de fortuna.
El
verso no resiste mi demora,
le
gusta visitarme a cualquier hora.
María Bote













