MAYO



MAYO

Viene mayo de paseo
para esparcir los aromas
del florecido romero,
con su canasta de rosas.

Mes de las horas eternas,
de los trinos ancestrales,
pregonero de azucenas
sobre el verde y sus alardes.

Tejieron las mariposas
diademas para tu frente;
para ti, el río entona
húmedos salmos celestes.

El hada de los senderos
va derramando mil flores
bajo el azul de tu cielo,
entre amorosas canciones.

Mayo, se escucha tu risa
por los roquedos y valles.
Vienes derramando  vida,
luz y color en mi tarde…

María Bote

HOY...


HOY…

Hoy evoco las tardes de bolillos
en la escuela de pájaros al viento
prendida en mi memoria, sin olvido.
En su rostro muy blanco, el bucle negro,
se posaba en la frente, con sigilo,
de mi dulce maestra; la recuerdo,
entre las oraciones de contritos
rosarios, tizas, mapas y alfabetos.

En místicos pensiles suspendida,
la calor de los mayos fervorosos
con flores  a María.
En mi soñar escucho el alboroto
de la infancia translúcida, de niña
abriendo los cerrojos.

María Bote
12 – 4 - 2012

TIEMPO MÍO


                                       TIEMPO MÍO

No quieres esperarme, tiempo mío,
te me escurres, veloz, con vil premura.
Tu cateya desgarra la tersura;
en tu artero discurso yace el brío.

Hoy siente el corazón tu manto frío,
la inútil y falaz coloratura
y un pesado bagaje de amargura
reviertes en mi piel, a tu albedrío.

No puedo desatarme la cadena
con que amarras mi luz, mis ilusiones,
ni parar tu reloj de infame hora.

Condúceme de nuevo a la verbena
donde laten los pulsos de emociones,
a la plazuela blanca de mi aurora.

María Bote

Dedicado atodos/as cuantos sentimos
la aviesa temporalidad, lo efímero del tiempo.

A LA MUJER AFRICANA




Y ruge un continente:
voz de eriales regados con tus lágrimas;
los ojos de tus hijos,
con ansias piden pan, misericordia.
Tus escuálidos pechos
emanan impotencias
y acarician tus manos huesos de tu heredad.
Un oscuro paisaje,
remedo de tu piel,
dibuja en el futuro con sangre de tu grito.
La tierra se estremece
ante la noche larga de hambrunas e injusticias.
Y tú, mujer, esperas, con la flor deshojada
muriendo entre los brazos,
a que el mundo deseche el egoísmo,
si escucha los lamentos de tu alma y tu sed…

María Bote

REGRESO


REGRESO

Regreso de la luz hermosa y blanca,
de la sentida voz de los azules,
con la antigua inocencia entre las manos
y el grito en laboriosa mansedumbre.

Hoy, de nuevo, me hieren las ausencias,
girones de ilusión desmantelada.
Me reciben la lluvia y el silencio,
la tristeza en dinteles de mi casa.

Y volveré, a desandar lo andado,
cual Penélope eterna y decadente
con la caricatura de la risa.
Un extraño vigor, mi cruz sostiene.

María Bote.
5 – 5 -2012


ESCRIBIR

me derramo en el folio y su blancura,
en letras comprimidas.
Aforismos y sueños con medidas
morando en la escritura.
Un ancestral misterio y su conjura
de imágenes fundidas,
amparan mi discurso de huellas sostenidas
en fiel arquitectura.
Enigmático el fin del argumento,
con su virtuoso acento;
métrica pertinaz y soberana
sobre la piel difusa de la suerte.
Ondea, fuerte,
mi verso en la ventana.

María Bote
18 – Abril - 2012

 

                                   SOPLO DE AMARGURA

                                 El feroz envite de las decepciones,
                                 el numen preciso de los desencantos,
                                  me dejan exangüe entre sinrazones.
                                  Un sendero oscuro define los llantos.

                                  Ofrecí mi frente, mórbido romero,
                                   despojé de espinas la rosa futura.
                                   Asumo inclemencias sin luces ni esmero,
                                   en mi solar triste, soplo de amargura.

                                   Derramé abundancias sobre pedregales,
                                   escribí en el río mi frágil derrota.
                                   Sin coloratura, perpetuas señales
                                   con sones lejanos, mi dicha remota.

                                   En árula humilde sacrifico sueños,
                                   expongo mis flores sin luz ni jardín.
                                   Callará la fuente desnuda de empeños,
                                    sumisa en pesares, crédula hasta el fin...


   María Bote

Título: Amanecer deseando Renacer
El Peregrino de la Blogosfera llega hoy a casa de María una poeta encantadora que siempre con versos nos hace ver la vida con el caleidoscopio del amor.

Así que como mi pasión más atrevida son los versos, hoy dejo a todos tus lectores querida María un poema que incite a la reflexión de la vida y el amor que debemos sentir por ella.

Dolor al amanecer
la noche se despide
con golpes que desvanecen
viejas pesadillas de siempre.

El Sol comienza a resplandecer
animando a comprender
qué sólo se vive una vez
la felicidad anhela emerger.

Pero el día pasa casi sin saber
que tú estás ahí sin querer
desesperado en el acaecer
que deje golpes de embriaguez.

Medio día, hora de adormecer
un rato reflexivo que enternece
es siesta con sabor a hiel y miel
la tarde fecundará hasta enloquecer.

Momentos en que no sabes proceder
el día de nuevo ganó el embiste
ahora llueve en tu alma el desgaste
graniza sin piedad para humillarte.

Llega la tristeza al atardecer
sabes que es el momento de recoger
con el alma vacía y sin petate
ansioso deseas el anochecer.

Cierras ya tus ojos sin temer
que soñarás con un mejor ayer
que te engañe en tu rejuvenecer
y llegue sin más un nuevo amanecer.

Gracias María Bote por tu calurosa acogida a este humilde peregrino que deambula de blog en blog por la blogosfera haciendo un viaje más espiritual que digital.




VEN...


VEN…

Por los floridos valles de la Arcadia,
donde  goza de eterna juventud
la estirpe de los dioses,
allí nos amaremos, sin mesura,
sin el furtivo paso de las horas.
La luz tamizará nuestras miradas
y nos enlazaremos
con guirnaldas y juncos florecidos.

En la tarde serena,
un altar circundado
por liras celestiales,
irradia de los iris su fulgor.
Lucen en nuestras frentes las coronas
de flores perfumadas,
                            y dos coros de arcángeles
entonarán tu nombre junto al mío,
bajo un tapiz de estrellas.
Ven, caminaremos por míticos azules,
a saciarnos de amor…

María Bote
1-abril-2012
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