PASEANDO LA ORILLA


PASEANDO LA ORILLA

Por los rumores del mar
se me acercan los recuerdos,
entre el encaje de espuma
las voces de mis ancestros.
Asisten a la memoria
antiguos y dulces besos,
pregonando las ausencias
de fraternales desvelos.

En moradas de coral,
cobijo buscan mis sueños,
al arrullo de las brisas
y los sones marineros.
Hermoso el amanecer
en los azules espejos,
irisadas caracolas
colorean los secretos.

Mis pasos hieren la playa
en su matinal misterio,
acuna mi corazón
el húmedo balanceo.
Livianas olas me lamen
la piel y los sentimientos.

Cuando el sol vierte su oro
en los marinos senderos,
voy desgranando las cuentas
de pedernales y versos,
entre la sal y las rocas,
por orillas de silencios.

María Bote

HOLA, MIS QUERIDOS AMIGOS Y AMIGAS. YA ESTOY DE VUELTA.
HE DISFRUTADO MUCHO PASEANDO LA ORILLA DEL MAR, BIEN TEMPRANITO, CASI AL AMANECER, COMO A MÍ ME GUSTA. UN ABRAZO PARA TODOS.

VERANO EN EXTREMADURA


VERANO EN EXTREMADURA

La luz asola los prados,
despidió las primaveras;
sábanas de rubias eras
arropan soles cansados,
de carmín ensangrentados.

Vierte julio sus calores
con la fuerza más bravía,
al filo del mediodía
viene agostando las flores.
Tras las persianas, amores
sudorosos, anhelantes…
Dibujan frutos prohibidos,
bordan gozos y latidos
con ímpetus fulgurantes,
despiden nardos fragantes.

Un abanico dormita
al fresco de la ventana
en la siesta soberana.
El visillo lo concita
a su encaje que levita
sobre el dintel. Yo despierto
a la canora insistencia
de  las aves, en su esencia.
Al bucólico concierto
vienen aromas del huerto.

Los fulgores del verano,
sus auroras transparentes
y el rumor de antiguas fuentes
lanzan un suspiro arcano,
con el fervor más ufano,
por cantarines torrentes.

Entre los chopos, el río,
canta a dúo con la brisa
y por la hierba sumisa
busca aposento el rocío,
en las albas del estío.


Presagiando los lagares
de mostos y de frescura,
la claridad rosa y pura
por viñedos y olivares,
sueña con los encinares
de la noble Extremadura…

María Bote.

Hola, mis queridos amigos/as
y seguidores. Ya estoy aquí de nuevo
haciendo un paréntesis, ya que 
a mediados de agosto (D.m) 
volveremos a marcharnos, 
esta vez al Mar. Mis mejores deseos
de feliz verano para todos.
Un abrazo grande, grande...

   María

NIÑO DE HAMBRE



NIÑO DE HAMBRE

Desde lejos me hiere su mirada
y en los pulsos, mi sangre detenida.
Es su llanto de lumbre consumida,
leve chorro de pena desarmada.

Los dos faros de aurora desolada,
mis empeños laceran, sin medida,
y no podré ganarle la partida
a la hambruna doliente y despiadada.

¡Pobre niño, me  acusas con los ojos,
imploras el coraje en mi conciencia
y culpas de mi vida los antojos.

El mundo se decora con despojos
de tu boca, fosal de la inocencia,
do germina la flor de los enojos.

María Bote
2 de julio de 2012

Hoy, viendo por televisión un reportaje sobre la hambruna en el cuerno de África, me impactó la imagen de un niño llorando sin fuerzas para hacerlo,  con los ojos abiertos, mas llenos de tristeza interrogante. Sentí como que me acusaba y me preguntaba ¿por qué permitís esto?

     Esa imagen hizo que me pusiera a escribir el poema con el que me despido del blog hasta finales de mes.

      Feliz verano y besos para todos y todas.

                   María

ROMANCE A LA DEHESA

Reposición


                                  ROMANCE A LA DEHESA.
(EN LOS BAÑOS DE S. GREGORIO, BROZAS) 

                           Al aromado encinar
vienen albores del cielo;
                           son para mí, vida y luz,
paréntesis de lo negro,
dulces, sonoros violines
apagando los silencios.

Escribo envuelta en la brisa
del estanque, fiel espejo.

Ora, dehesa, por mí
y descúbreme el misterio.
                           Tus crespones, leves aguas,
humedecerán mis versos;
los jarales y arboledas
pregonan arcanos tiempos,
en abanicos de azules
donde dibujan los vientos.

Con menta, lavanda y paz,
bordo el tapiz de los sueños,
para encontrarme conmigo
en tus perfiles serenos.
De noche, cuando la luna
atesora los secretos,
mi corazón anhelante
se prende sobre el  lucero.

En el puzle inacabado
de lo sabido y lo incierto,
me llegará la esperanza
junto al milagro supremo;
                          la voz acariciadora
                         del lar amoroso y tierno.
                                         
                         Testigo son mis fervores,
de la mística en tu templo.

Tierra, tus soles radiantes
y tu mirar hacia adentro,
me embargan con sus deleites.
                           Es mi orgullo tu abolengo,
                           y en tu luz de amanecida
                                   busca su trono mi reino.

                                     María Bote


EL MILAGRO DE LAS FLORES



EL MILAGRO DE LAS FLORES
     (SONETO BLANCO)

Oigo un aletear de las gaviotas
en la voz alargada de la tarde.
El viento bambolea mi jardín,
el delirante azul de mis esbozos.

Un suspiro de  espuma en la veleta
despedirá su acorde rumbo al este,
en alas del dolor y su quebranto,
con su melancolía incontenible.

Si de la tierra mana tenue luz,
o dibuja un pincel ocasos dulces,
germinará la arcilla con mis versos.

Tal vez un horizonte con futuro
llenará de esperanza mi intuición.
El milagro sublime de las flores.

María Bote
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