COPLILLAS DE LA MAR



COPLILLAS

Por la mar chica,
por la mar negra,
vienen las olas
hasta la arena.

Un cangrejillo
color canela,
sube que sube,
sobre las piedras.

Por la mar chica
vienen las penas
sobre mis sueños;
mi piel anegan.

Se va la tarde
y el sol se aleja,
dejará paso
a las estrellas.

Por la mar chica
de las ausencias,
viene la luna
vertiendo quejas.

¡Ay, si mi vida
volver pudiera
a los caminos
de las esperas.

No habría lágrimas
en las entregas
y en duro roble
me convirtiera,
siempre imbatible
por las mareas.

Cuántos pesares
bogando fueran,
hacia la orilla
de las tibiezas.
Por la mar chica,
por la mar negra…

                                      María Bote. 

SONETILLOS



SONETILLOS
(PARA MIS TRES LUMINARIAS)

                   l
Henchida estoy de contento
con mi suspiro en la espuma.
Solté amarras de la bruma,
me uncí a la risa y al viento.

Mi tesoro y alimento
en tres niñas se consuma.
Viene a mis manos la pluma
por despedir al tormento.

Les cantaré mi alegría,
sus nombres en poesía,
¡Alba, Candela, Rocío!

A sus abrazos me entrego
para fundir el despego,
y de sus mares soy río…

                 ll

Tres luminarias de aurora
se aposentan en mi frente.
La más cantarina fuente,
en mi alma trovadora.

Una voz conciliadora
derramo por el torrente
y en un verso penitente,
mi lágrima redentora.

Sus juegos y su canción
sanan a mi corazón,
entre aromas del estío.

Y en mi tiempo sin porfías
le dan color a mis días:
Alba, Candela y Rocío…

María Bote

PASEANDO LA ORILLA


PASEANDO LA ORILLA

Por los rumores del mar
se me acercan los recuerdos,
entre el encaje de espuma
las voces de mis ancestros.
Asisten a la memoria
antiguos y dulces besos,
pregonando las ausencias
de fraternales desvelos.

En moradas de coral,
cobijo buscan mis sueños,
al arrullo de las brisas
y los sones marineros.
Hermoso el amanecer
en los azules espejos,
irisadas caracolas
colorean los secretos.

Mis pasos hieren la playa
en su matinal misterio,
acuna mi corazón
el húmedo balanceo.
Livianas olas me lamen
la piel y los sentimientos.

Cuando el sol vierte su oro
en los marinos senderos,
voy desgranando las cuentas
de pedernales y versos,
entre la sal y las rocas,
por orillas de silencios.

María Bote

HOLA, MIS QUERIDOS AMIGOS Y AMIGAS. YA ESTOY DE VUELTA.
HE DISFRUTADO MUCHO PASEANDO LA ORILLA DEL MAR, BIEN TEMPRANITO, CASI AL AMANECER, COMO A MÍ ME GUSTA. UN ABRAZO PARA TODOS.

VERANO EN EXTREMADURA


VERANO EN EXTREMADURA

La luz asola los prados,
despidió las primaveras;
sábanas de rubias eras
arropan soles cansados,
de carmín ensangrentados.

Vierte julio sus calores
con la fuerza más bravía,
al filo del mediodía
viene agostando las flores.
Tras las persianas, amores
sudorosos, anhelantes…
Dibujan frutos prohibidos,
bordan gozos y latidos
con ímpetus fulgurantes,
despiden nardos fragantes.

Un abanico dormita
al fresco de la ventana
en la siesta soberana.
El visillo lo concita
a su encaje que levita
sobre el dintel. Yo despierto
a la canora insistencia
de  las aves, en su esencia.
Al bucólico concierto
vienen aromas del huerto.

Los fulgores del verano,
sus auroras transparentes
y el rumor de antiguas fuentes
lanzan un suspiro arcano,
con el fervor más ufano,
por cantarines torrentes.

Entre los chopos, el río,
canta a dúo con la brisa
y por la hierba sumisa
busca aposento el rocío,
en las albas del estío.


Presagiando los lagares
de mostos y de frescura,
la claridad rosa y pura
por viñedos y olivares,
sueña con los encinares
de la noble Extremadura…

María Bote.

Hola, mis queridos amigos/as
y seguidores. Ya estoy aquí de nuevo
haciendo un paréntesis, ya que 
a mediados de agosto (D.m) 
volveremos a marcharnos, 
esta vez al Mar. Mis mejores deseos
de feliz verano para todos.
Un abrazo grande, grande...

   María
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