OTOÑO DE LA VIDA



OTOÑO DE LA VIDA
(Soneto en asonante)

El árbol se estremece por las hojas
caídas de su esencia y su regazo,
y recoge la luz de los ocasos
en los días que gimen y se acortan.

También mi corazón, de ausencias llora
en pretiles de ocres y dorados.
Otoño de la vida desechando
raíces de simientes que me abonan.

En la tarde se escucha la campana,
riega con su tañer y su armonía
la ruda sequedad de los caminos.

El tiempo y su cadencia se derraman
sobre el tapiz gastado de la vida,
añorantes  del sol en su retiro.

María Bote

LA HOGUERA



LA HOGUERA


Una hoguera de luz centelleante
es tu mirada, rayo de tus ojos,
corriente de mi fe, de mis antojos,
resumen de lo bello en cada instante.

De caricias y música portante,
y  jugo de la esencia en el manojo
de la dorada miel, dulce sonrojo,
nacida de un fulgor tenaz, brillante.

Si me quemo en la lumbre de tus brazos,
recibe mis cenizas como ofrenda
colgada en la raíz  del corazón.

Mis besos dormirán en los regazos
de la dicha que abona tu prebenda,
presente en el deseo y la pasión.

                             
                                   María Bote

LA CAÍDA DE LA HOJA



LA CAÍDA DE LA HOJA


Ya el verde está vistiéndose de oro
y el corazón se siente y se proclama,
pájaro asido a la desnuda rama
del árbol de la vida en su desdoro.

Es el otoño, es ocre la mañana,
 un suspiro se escapa por los poros
de mi piel blanca,  triste  por los lloros
de la nube que moja la ventana.

Amarga la caída de la hoja,
amargo el tiempo en que la luz se esconde,
negándonos lo dulce de la vida.

El alma de la dicha se despoja
Y el sueño del pasado no responde
al grito de dolor que da la herida.



María bote.

EN MADRUGADA...



                                    EN MADRUGADA…

En madrugada fúlgida y sutil
rocé la piel del viento,
de tu boca el acento,
            al donarte mi abrazo más febril.

Mis puertas dieron paso a las mañanas
promiscuas de azahares,
sin llantos ni pesares,
con la eterna canción de las campanas.

Y me uncí temblorosa a tu cintura
de sueños nacarados.
En tu dosel, anclados,
quedáronse la luz y la ternura.

¿Adónde iré perdida en los silencios
cuando me dejes sola?
Una contrita ola
            se mecerá en la noche y sus recencios.

            María Bote
           (Silva Clásica)

LA ENAMORADA ESTIRPE



                       LA ENAMORADA ESTIRPE
                    (Silva modernista)

               Alguna vez el hombre buscador de               aventuras”
resumirá la tierra
en un ardiente soplo,
por redimir al mundo, de amor enardecido.

Con un viento de dioses, preludio de la esencia,
rescatará la rosa
de su lecho de espinas,
con sones deliciosos que manan de las fuentes.

Al cobijo del beso, la enamorada estirpe
bajará de lo oscuro
en pos de la esperanza,
al estambre insonoro que destilan los nardos.

Una estrella de lumbre se deshace en su boca,
bajando hasta el silente
confín de los misterios.
El hombre y su destino, reinventan el paisaje.

                                  María Bote
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