IN MEMORIAM DE MIS DOS HERMANOS
ELEGÍA
(A MI HERMANO TOMÁS)
Hoy
evoco las risas,
los
juegos de la infancia,
escondidos
en muros
de
penas y añoranzas.
Me
duele tu partida,
no
sentir tu mirada.
Enmudeció
de pronto
la
voz en la palabra.
Tu
cómplice sonrisa
se
fue por la ventana
de
la oscura tristeza,
a
sembrar la distancia.
Ilusiones
vividas
al
son de la esperanza
se
fueron para siempre,
sin
esperar mañanas.
Quise
darte caricias
y
tu piel contestaba
con
ardor a mis dedos
estrujando
mi alma.
En
la hora más crítica,
de
latitud amarga,
pude
llenar tu ausencia
con
la memoria exacta.
Y
fue la muerte lívida
quien
ganó la batalla,
rompiendo
corazones
al
erigir su alcázar…
María Bote
EN
LA MUERTE DE MI HERMANO
(UN
TROMPETISTA EXCEPCIONAL)
Llora, llora trompeta
llora
tú, desgarrada,
por tu amigo de siempre,
por
tu amigo del alma.
Suenen
sobre el silencio
tus
notas, las más claras,
acompañen
a Félix
en
sus nuevas estancias.
De
luto las canciones,
de
luto el pentagrama,
lloran
sobre sus dedos,
sobre
su voz descansan.
Y
gemirá la música
suspiros
de añoranzas
cuando
manen las fuentes
doloridas
sonatas.
Llora, llora, trompeta,
llora
tú, desgarrada.
Mis dos hermanos mayores (éramos siete) nacieron con sólo un año de diferencia y, el mismo día de septiembre, de hace 4 y 5 años, respectivamente, murieron los dos. Se llevaron el mismo tiempo al nacer, que al morir. Sólo que: el segundo, murió el primero y a la inversa.
El día en que murieron cada uno, les escribí sendos poemas que, ahora expongo aquí para homenajear sus memorias, en estas fechas donde solemos recordar, especialmente a nuestros difuntos.






