VIVIR



VIVIR

                              

                          Es abrir puertas;

buscar la luz,

hilo que todo une.

Vivir es desgastarse y renacer de nuevo, 

entrelazar las manos con el otro.

Es sentir las caricias, los susurros,

estremecerse con la música

y con los sentimientos estrenados.

Vivir es escuchar palabras

sanadoras de heridas.

Y también percibir

que pesen en los hombros los chales de tristezas.

La lluvia de las lágrimas,

los cantos compartidos.

Vivir merecerá la pena, siempre.



María Bote

MAYO



MAYO

Viene mayo de paseo
para esparcir los aromas
del florecido romero,
con su canasta de rosas.

Mes de las horas eternas,
de los trinos ancestrales,
pregonero de azucenas
sobre el verde y sus alardes.

Tejieron las mariposas
diademas para tu frente;
para ti el río entona
húmedos salmos celestes.

El hada de los senderos
va derramando mil flores
bajo el azul de tu cielo,
entre amorosas canciones.

Mayo, se escucha tu risa
por los roquedos y valles.
Vienes derramando  vida,
luz y color en mi tarde…

María Bote

ROMANCE DEL TORMENTO





 ROMANCE DEL TORMENTO
     ( In memorian de Luis, mi cuñado)



Hoy no suena la música,

dormita en los silencios

de bocas sin palabras,

en un parado tiempo.



Se despidió la vida

de ilusiones y sueños,

y solloza mi alma

con pena en los adentros.



En el túnel temible

del macabro misterio,

sucumbirá la risa

prisionera en su espejo.



Donde el triste paisaje

de lo amargo es el dueño

 y proclama su triunfo

la negrura del hierro

con sangre retorcido,

sin luz y sin esmero;

se esfumó por la sima

siniestra del tormento,

la canción de las aguas,

la rosa del anhelo.



Hoy no escucho la música,

dormita en los silencios.



María Bote

POEMA DE AMOR

Ayer, cumplimos mi esposo y yo 45 años de casados. Comparto con vosotros/as este Soneto Alejandrino para celebrar la efeméride y le doy gracias a Dios por continuar unidos después de tanto tiempo.




POEMA DE AMOR

En la delgada tarde, postigo del amor,
me prendí en tu cintura, voraz enredadera
trepando por tu espalda, con aliento de flor.
Desprendían los montes luces de primavera.

Navegábamos juntos por aguas rumorosas,
en destellos sutiles que destilan las fuentes
y fue nuestra andadura, solaz de mariposas
fundidas en rumores de ríos y torrentes.

En la mágica noche de clavel encendido,
apuramos las bocas en sorbos de locura,
con ímpetu de amantes y fuego en las miradas.

Un derroche  de mieles en panal desvestido,
con la voz y el susurro sin bridas ni cordura,
persiguieron estrellas, cruzaron madrugadas…


María Bote
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