FEBRERO



FEBRERO

Mágico mes, febrero y sus mañanas,
entre el nueve y el once, día hermoso.
Brillante diez, lucido y venturoso;
tañeron en tu pulso mis campanas.

Te di mi corazón en filigranas;
iluminado sueño, bien precioso.
Susurros del instante primoroso
tejieron en tu nido dulces nanas.

Bendeciré el azul y claro día
en que me regalaban armonía,
tus manos de palomas.

Fue indulgente la brisa, suave y pura;
emanaron del liego, con ternura,
maternales aromas.

María Bote
10 – 2 – 86

Hoy cumple mi hijo 37 años, cuando cumplió 10, escribí este soneto, evocando el día de su nacimiento. Hoy lo expongo aquí en su homenaje. Gracias.

SIN RESQUICIOS DE LUZ...



SIN RESQUICIOS DE LUZ

En la quietud ansiada,
los ruidos del silencio ocupan su lugar
y me desvisten
dejando a la intemperie mis carencias.

Busco dentro de mí,
he de escuchar la voz que me traspasa.
Expongo mi vigilia
por los amaneceres,
con la experiencia rota de cordura
y la pasión ausente de maldad.

El tiempo se encapricha de las cosas
dejándonos la tapia
sin resquicios de luz.

María Bote

HILVANANDO VERSOS



HILVANANDO VERSOS

La melancolía hilvana mis versos
y teje la lluvia con hilos de agua;
si arrecia el enojo de nubes y vientos
sobre mi esperanza.
Me duele la herida de no ver el cielo,
sentir a la noche, mi oscura morada,
llorar las ausencias del canto y el beso,
de sus frentes blancas.

Quisiera mirarme en límpidos espejos,
despedir al humo de mi vieja casa,
con soplillos negros.
Y escuchar la trova de voz escarlata,
los dulces suspiros de mágicos sueños.
Inútil la espera de tibia mañana.

María Bote

PROTEJO LA UTOPÍA



PROTEJO LA UTOPÍA

Vuelvo de los azules,
escondí entre las dunas mi fiel melancolía.
Hoy me pongo la máscara
de los días festivos,
brillarán en mis manos
los aretes de estrellas
y guardaré con llaves la flor del desaliento.
En este carnaval de la conciencia espuria,
protejo la utopía
de vaivenes confusos,
en el rumor quebrado del  agua silenciosa.
Desoigo los clamores
del aire turbio y seco;
aparece vestido de falsa claridad…

María Bote

ME CANSÉ...



ME CANSÉ DE ESPERAR
  (OCTAVA)

Ya me cansé de esperar
las flores de las delicias
en tu pretil de malicias.
Sigues negándome aprecios,
de sus candores las mieles.
La puerta de la ternura
se cerró por mi clausura
ante tus antojos necios.

Ya me robaste las risas
y el vergel de las infancias.
Con cardumen de arrogancias,
tu vil simiente dio fruto.
Mi pena te ocultaré;
haces burla de mi llanto,
así, mi llorar es canto
con  amargura de luto.

Ya me voy hacia el olvido
conservando en mi pañuelo
los aromas del anhelo.
Por los mares, sin fervor,
me fundiré en las mareas
yendo contra la corriente.
Herido el pulso, doliente,
por tu buril rompedor.
                                         
                                                  María Bote
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