ALFILERES



ALFILERES
 

Ya se mustia el vergel de los amores
en la serena tarde de mi frente.
Un raído tapiz de arcanos sueños
muestra del corazón su queja leve.

El universo gira despectivo,
mis flores se desvisten de sus mieles;
los misterios estrenan claridades
con la frágil textura de alfileres.

Se resume la tierra y sus estigmas,
me alejo de los pálpitos alegres.
El nítido sudor de la memoria
se cubre de mutantes palideces.

Y las horas, impávidas, asisten
al más exiguo y vil de los banquetes.

     María Bote

Con este trabajo poético, me despido de todos vosotros hasta primeros de agosto, si Dios quiere.
    Nos vamos unos días de vacaciones. 
Feliz verano para todos/as y un abrazo muy, muy grande, mis queridos amigos/as.

¡AY, MI BIEN...!



¡AY,  MI BIEN!

(COPLAS)



En lo oscuro de la noche

lloran las aguas del puerto.

No viene tu barquichuela,

se perdió buscando besos.



Venga el mar a consolarme

de la ausencia de un te quiero,

ciñan mis penas las olas

engarzadas con los sueños.



¡Qué importa nada sin ti,

si al buscarte no te encuentro!

están mis manos vacías

de tu piel y sus senderos.



Preludios canta mi estrella,

de los suspiros huyendo.

En florecidos pretiles

asoma radiante el cielo.



¡Ay mi bien, si tu supieras

mi dolor cuando estás lejos!

vendrías todas las noches

arropado en el misterio.



Descansaras en mi playa

de esperas y de silencios,

elaborando  con mimos

un collar para mi cuello.





Dime si escuchas mi voz

de miel y de sentimiento,

si cincelas tu escultura

con lo dulce de mis versos…

María Bote.

ROMANCE DE LA ESPERA



ROMANCE DE LA ESPERA



Esperando en tarde gris,

al filo de los recuerdos,

estoy sentada en la orilla

roja y ocre del sendero.



Las nubes llenan de cirios

el azul pretil del cielo

y las quejumbres del aire

peregrinan a mis sueños.



Cuando la aurora me niegue

su presencia y su renuevo,

se deshojará mi flor

por el surco de los versos.

Y si aparece la noche

en su corcel de silencios,

secará los manantiales,

el perfil de los veneros.



Con lágrimas de azucena,

melancólico misterio,

a la pasión inconclusa

despediré sin consuelo.

Música, flores y luz,

                          torbellinos de mi empeño,

                          seréis cuentas en rosario

                          por dunas de los desiertos.

                               

                          Esperaré la llamada,

mi fardo recomponiendo;

dispuesta a subir al tren

silente de los secretos.

En mi equipaje, suspiros,

el crúor en los pañuelos

bordados por mariposas

cómplices de mis tormentos.

No me encontrará la noche

desnuda y sin aderezos.







Me ceñiré la guirnalda

de poemas y de besos

para traspasar el puente

sin retorno de los miedos.



Recíbanme las violetas

buscando sitio en mi pecho.

María Bote

LA AURORA





           LA AURORA



       Desde el perfil del sueño tu sonata,

con suave resplandor, dosel de lirios.

Cesan la soledad y los martirios

cuando extiendes tu manto de escarlata.



       Arrebol de los cielos, tenue plata,

en llantos melancólicos de cirios.

El huir de la noche y sus delirios,

persigues con antigua serenata.



El tiempo se vistió de claridad,

la hierba acariciaste con tus llamas,

aurora de la vida te proclamas



cantando en los balcones tu verdad

y tiñes del albor la oscuridad

al esparcir rocíos en las ramas.



María Bote

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