DESVARIOS
DESVARÍOS
Me sumerjo en el rojo de tu
llama
desechando la azul melancolía,
y en crespón de ternuras se
derrama
mi verso, haz de luz y
fantasía.
Ante el jardín umbroso de tu
cama,
con mi abrazo se rinde la
porfía
y el pregón de tu anhelo se proclama
soberano en mi piel, sin
agonía.
Con fulgores de luna,
se mecen los jazmines en su
cuna
de miel y desvaríos.
Y vagan los silencios
por el verde humedal de los
recencios,
mientras cantan los ríos…
María
Bote








