OTOÑO DE LA VIDA




OTOÑO DE LA VIDA
(Soneto en asonante)

El árbol se estremece por las hojas
caídas de su esencia y su regazo,
y recoge la luz de los ocasos
en los días que gimen y se acortan.

También mi corazón, de ausencias llora
en pretiles de ocres y dorados.
Otoño de la vida desechando
raíces de simientes que me abonan.

En la tarde se escucha la campana,
riega con su tañer y su armonía
la ruda sequedad de los caminos.

El tiempo y su cadencia se derraman
sobre el tapiz gastado de la vida,
añorantes  del sol en su retiro.

María Bote

HAIKUS DE LAS ESTACIONES



HAIKUS DE LAS ESTACIONES

SUELO DE HOJAS,
OCTUBRE DE PISADAS,
LLORAN LOS OCRES.

BLANCA LA NIEVE.
EN LAS NOCHES DE ENERO
REINA LA LUNA.

CANTAN LOS RÍOS
EN TARDES ABRILEÑAS,
BAILA LA FLOR.

SOLES DE JULIO
EN SUS CARROS DE FUEGO.
LUZ SIN FINAL.

María Bote
8 – 11 - 2013

NO SABÉIS



NO SABÉIS.

No sabéis cuánto amarga la gris indiferencia,
los gélidos perfiles de oscura travesía,
desde el pretil antiguo de la inútil paciencia,
desde la tarde fría.
Desoirán los crepúsculos la voz de la clemencia,
si cabalga la sombra sobre la luz del día
por el sendero innoble de invisible presencia,
en pertinaz porfía.

No sabéis cuánto cansa este oscuro desdén,
el chirriar de cerrojos que clausuran el bien
y aniquilan rumores de livianas corrientes.
Encontraré el espejo de brillantes auroras
mientras van mis suspiros bogando entre las horas,
por azules torrentes.

María Bote

GRACIAS




GRACIAS
(Decilira)

Doy  gracias a los cielos
por tenerte a mi lado en la andadura,
por tu eterna frescura
al compartir conmigo los anhelos.
Tú cubres nuestra senda de consuelos.
Racimo en el lagar de tus caricias,
me exprimes con tus manos y pericias.
En tu clara bondad
aprendí de la luz y la lealtad.
Generosas delicias

María Bote

A MIS DIFUNTOS

Queridos seguidores y seguidoras, ante la proximidad de las fechas en que homenajeamos a nuestros seres queridos que nos precedieron, les he construido este soneto. A SUS MEMORIAS:




A MIS DIFUNTOS.

Esperadme, queridos en la vida,
los añorados seres de mi piel y mis huesos.
Os evoco y conmino para mis embelesos,
en mimbres de memorias sin medida.

Moráis en mí, con vuestra luz debida
alumbro los caminos por evitar excesos.
Y tejeré crespones para estampar los besos
de mi futura boca ya sin brida.

Despertad de la nada y su vertiente;
prepararéis mi arribo por los serenos lares
con reliquias de auroras.

Salid del laberinto incandescente,
prended un aderezo de preciosos collares
en mi capa de horas.

María Bote.
 2013
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