OTOÑO DE LA VIDA
OTOÑO DE LA VIDA
(Soneto en asonante)
El árbol se estremece por
las hojas
caídas de su esencia y su
regazo,
y recoge la luz de los
ocasos
en los días que gimen y se
acortan.
También mi corazón, de
ausencias llora
en pretiles de ocres y
dorados.
Otoño de la vida desechando
raíces de simientes que me
abonan.
En la tarde se escucha la
campana,
riega con su tañer y su
armonía
la ruda sequedad de los
caminos.
El tiempo y su cadencia se
derraman
sobre el tapiz gastado de la
vida,
añorantes del sol en su retiro.
María
Bote







