DOS ALMAS
Siempre quisiera escuchar
tu voz de miel y campana
y que aniden en mi pelo,
de tu boca las palabras.
Si fundidos en abrazos
nos llega la madrugada,
navegará por los pulsos
la luna, líquida y blanda,
cuando manen de tu fuente
nardos para mis enaguas.
En nido de mariposas
nos encontrarán las albas
y escucharemos del río
su dulcísima sonata
al dibujar con mis dedos
sobre las nubes, dos almas…
María Bote







