DÍA DE ABRIL



DÍA DE ABRIL

(Espinela endecasílaba)



                Espléndida presume la mañana

con fulgores de luz y de armonía.

Renace abril, pletórico en su día,

abrió la primavera su ventana

y se crece la mies en la besana.

Por la hierba, rocíos aflorados

revierten sus diamantes en los prados.

Golondrinas tejiendo madrigales

y los iris de albas ancestrales

alfombran los caminos perfumados.



María Bote


HAIKUS DE LOS TIEMPOS



HAIKUS DE LOS TIEMPOS

Amaneceres
jugando con la aurora
sueñan campanas.

Al mediodía
se presentan los frutos
más deliciosos.

Llora la tarde
con lágrimas ardientes
por su destino.

Collar de fuego
adorna la garganta
del fiel ocaso.

Canta la noche
cuando despide al día:
vuelve mañana.

Luce la nieve
la gala del armiño,
duermen los campos.

Aroma y versos
brotan en los jardines
llegando abril.

            Pinta el estío
con pinceles de iris,
las mariposas.

Vagan los ocres
por sendas de nostalgias,
murmura el viento.

María Bote
            marzo de 2014

LA ENAMORADA ESTIRPE



LA ENAMORADA ESTIRPE

“alguna vez el hombre buscador de aventuras”
resumirá la tierra,
en un ardiente soplo
por redimir al mundo, de ternura encendido,

Con un viento de dioses, preludio de la esencia
rescatará la rosa
de su lecho de espinas,
con sones deliciosos que manan de las fuentes.

Al cobijo del beso, la enamorada estirpe
bajará de lo oscuro,
en pos de la esperanza,
al estambre insonoro que destilan los nardos.

Una estrella de lumbre se deshace en su boca
llegando hasta el silente
confín de los misterios.
El hombre y su destino reinventan el paisaje.

   María Bote

VIENE...



                              VIENE…

En carroza de luz
viene la primavera,
con su cálido aliento
y su collar de hiedra.

                                                                                                                                                                                                                                                                                 Largo mantón de flores
arrastra por la hierba
y por las noches pinta
brillos en las estrellas.
                 Esparce mil perfumes
por los campos y aldeas
y bordará en las tardes
un silencio de siesta.

Adormece a los vientos,
a la brisa despierta
y enlaza corazones
con sus hilos de seda.
Un cardumen de iris,
derrama en las praderas
y teje en los azules
un tapiz de poemas.

Desnudando a las horas
de lágrimas y penas,
adornarán los días
sus cánticos y endechas.
                           
                  En su trono de ramas
los pájaros estrenan
su concierto de trinos;
hay alevillas nuevas
y del lago, sus aguas,
espejos aparentan.

En carroza de luz,
viene la primavera.

María Bote
marzo de 2014
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