LAS MUSAS




LAS MUSAS

En mi poema danzan hoy las musas,
lo suben a lo alto de las cimas.
Arman sobre los cienos sus tarimas,
se ríen de mis letras inconclusas.

Yo renazco en sus alas, sin excusas
dibujo versos, métricas y rimas,
y horadan mis sentidos con sus limas,
mis pasiones fugaces y confusas.

En dichas, en tristeza y soledades,
verteré las palabras convenientes;
los amores, festines y quebrantos.

Escapan por mi pluma claridades
mientras voy de camino a los ponientes.
He de sembrar de lírica mis llantos.

María Bote

LAS HORAS DEL FUTURO



LAS HORAS DEL FUTURO

En la mañana gris
escucho los sonidos del silencio.
El sol quiere aflorar
para prender su gozo en las moradas.
Siempre empuja la vida,
               incluso  ante la muerte y el dolor.
Un vuelo de paloma
surca el espacio. Ritos de los ocres
forjarán otro octubre
y yo no otearé
tras el claro visillo en mi ventana.
Trajines diferentes
y miradas exentas de la luz sensitiva,
ocuparán las horas del futuro…

María Bote

CUANDO...




CUANDO

(séptimas)



                     Cuando tu voz es anhelo

en collares de pasión                                                                                

gravita mi corazón

en tu abrazo sin templanza,

ofrenda de la esperanza.

Dame el sol de tus caricias;

de tu boca, las delicias.



Cuando la encendida luna

baña de luz  mi quimera,

me dona la primavera

donde germinan los sueños,

los afanes, los empeños.

En tu amor, las avaricias;

de tu boca, las delicias.



Cuando nos llega la aurora

suspendida de su llama,

                    mi piel tu acento proclama

en tan dulce firmamento,

a la espera del momento

de gozar de tus primicias,

de tu boca, las delicias.



María Bote

COMO EL ÁRBOL


COMO EL ÁRBOL

Se nace como el árbol,

desnudo y tembloroso;
a la mitad del tiempo
es verde y fulgurante.
Alcanza plenitud
cuando acoge su fronda
los nidales y trinos,
cuando el tronco potente
es la base de ramas
aromosas y múltiples.

Después de darlo todo:
sombra, cobijo y cama,
termina solo y mustio,
enferma y envejece.
Y talarán sus sueños
con hachas de amarguras.

Se muere como el árbol.

María Bote

DADME...



DADME…

Sobre el perfil de un poema
describiré sin angustias:
las auras de amaneceres,
lagos de espejo y nenúfar,
el sonido de los bosques,
los cielos, el mar, la luna...
Dadme los sones del alma,
en su azul coloratura.

 La vida se recompone
con sus cromáticas blusas
y cose mi corazón
con la magia de su aguja.
Dadme las copas del viento
para escanciar mis preguntas.

La esencia habita en las cosas,
desde el pesar a la música.
Dadme la luz de los cosmos
y no precisaré brújula.
Derribaré las barreras
los rencores y disputas
por sembrar de claridades
los yermos de las penumbras.

Dadme la voz del poeta
para esquivar a la burla
y yo enterraré las hieles
bajo plantíos de azúcar.
Si la ingratitud me sigue,
siempre quedará la fuga.

Dadme el abrazo de un niño
y redimiré mis culpas
por las celestes repisas
donde los versos conjugan;
mientras hago mi equipaje,
ligero, como las plumas,
sobre un cristal sosegado
donde el desdén no se cruza.


Bordando estoy por la paz,
sin bastidores de luchas;
por que se estrelle la guerra
en la más angosta curva
y que desechen los hombres
sus egoísmos y dudas.
Dadme el son de las canciones
para que al llanto destruyan.

Quiero colgar en pretiles
mis ilusiones fecundas.
Dadme piel para estampar,
de mis deseos, la suma…    

María Bote.

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