OCTAVA PARA UNA DIOSA
OCTAVA
PARA UNA DIOSA
(octavilla
italiana)
Tu
voz, sonata de rosas,
sustenta
a la golondrina
desde
un murmullo, argentina.
En
tu aliento de lavanda
moran
jazmines y perlas
entre
oleajes de llanto.
Luz
de silencioso canto,
fuente
sometida y blanda.
Tu
reír de caracola
mece
las iras del viento,
veja
y reduce al tormento
su
rublo conciliador,
describe
la melodía.
En
tus dedos, la esperanza
es
rosario de alabanza,
umbela,
misterio, amor.
Tu dermis, aroma y
seda,
en
espiral de caricias
ofreces
con tus pericias.
Manantío
de vergel,
espejo
donde amapolas
sueñan
con las alboradas,
en
saltarinas cascadas.
Diosa
de lisis y miel.
María Bote
Estos versos los escribí para una joven y gran amiga, poeta, dos meses antes de morir , cuando volvió del hospital después de ser intervenida quirúrgicamente. Era una enamorada del olimpo y sus dioses. Ahora se cumplen tres años de su muerte y quiero rendir aquí un homenaje a su memoria. Siempre cantaba a los ángeles e Incluso físicamente, tenía la majestad y hermosura de las diosas del olimpo.







