OCTUBRES



OCTUBRES

Se nos colman de octubres nuestras manos;
un enjambre de turbia ingratitud,
oprobios y perfidias en alud
nos despojan de besos ya lejanos.

La tarde, en amarillos soberanos
mientras guarda su mística el laúd.
Se nos viene la oscura finitud
y huyen presurosos los veranos.

Ya se quedan sin luces los cristales
de los ojos marchitos por la vida
y nos abandonaron los dulzores.

Los caminos se hicieron pedregales
sin anuncios de sol ni amanecida
y cargamos la cruz de sinsabores.

María Bote

HAIKUS DE OCTUBRE




HAIKUS DE OCTUBRE



Llora el olivo,

le robaron sus frutos.

oro en botella.



Caen las hojas.

Cuando menguan los días

ganan las noches.



crecen los ríos

al compás de la lluvia.

Huele a manzanas.



Sol de membrillo,

alumbras tibiamente,

ocres brillantes.



Dulces canciones

se escuchan por los campos;

duerme la vida.



Bailan las nubes

por la pista del cielo.

Luna en  espera.



María Bote

(Reposición)

CAVATINAS DE OTOÑO



CAVATINAS DE OTOÑO

Las hojas buscan el suelo,
sucumben a los martirios
de las pisadas dolientes,
en otoños sin lisuras.
 Yo buscaré con desvelo
entre los morados lirios,
semillas resplandecientes
para sembrar las ternuras.

En los acortados días
donde la luz es pudor,
un lucero confundido
quiere deshacer  las brumas.
Los suspiros de agonías
van deshojando la flor
por los cauces del olvido,
persiguen a las espumas.

De la noche tormentosa
cuelgan mustios los pesares,
pregonan la soledad
en ritos de sinsabores;
mas surge  la mariposa
mientras escucho cantares
por nidos de liviandad.
Allí renacen amores…

María Bote

SEPTIEMBRE



CANCIÓN  PARA SEPTIEMBRE

En el atardecer cantó un suspiro:
es preferible amar a ser amado,
y en místicos umbrales de septiembre
se fundirán los ocres con abrazos.

Los aromas del mosto, la cosecha,
el lagar y el racimo con sus cantos
entonan versos de melancolías;
se renueva el vivir en lene vaso.

La luz se difumina por las frondas,
mientras ceden los brillos de los astros
y se estampan los días en sus lienzos
de frescuras y albor, cendales blancos.

Ya se escucha el gemido de los montes,
la fauna se cobija por sus antros,
ante el anuncio de precoces lluvias
que harán lucir sus gotas en los pámpanos

La cromática estela de las horas,
los perennes rituales en su cuadro,
nos prestan placidez sin agonías,
con el aire sutil más leve y claro.

De pronto la arboleda se desviste,
el tiempo se dispone a su letargo
y yo me habré de uncir, eternamente,
al yugo dulce y tierno de su mano.

María Bote
12 – 9 - 2015

LIBÉLULA




PALABRA DE SINDEL:

LIBÉLULA

Vuela mi corazón,
libélula encantada,
en pos de la vereda de tus labios.

Sutil vuela mi alma,
libélula del aire,
en pos de las caricias de tus manos.

Vuelan mis ojos,
libélulas del mar,
hacia la suave luz de tu mirada

María Bote
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