RECUPERAR



Recuperando palabras en desuso

RECUPERAR

Hoy quiero recuperar mi ALCANCÍA,
donde guardo la esencia de las cosas,
la luz de mi ZAGUÁN.

Y repondré la ALDABA
en las DÚCTILES puertas del ocaso.

He de ATROPAR los sueños,
en azul RECIPIENTE cristalino,
y la risa y la flor, en el ALFEIZAR…

 María Bote

Reposición

AMANECER



HAIKUS DEL AMANECER

Despierta el sueño
y se pone la aurora
collares blancos.

Duerme la noche
y el sol se despereza,
ríe la vida.

Paren las albas
en partos venturosos,
un nuevo día.

Luce la estrella
en la infantil mañana
de claridades.

Amanecer:
comienzo jubiloso
de la esperanza.

Es un destello;
después de la negrura
todo renace.

María Bote
9 – 11 - 2015

ATENDIENDO A LA PALABRA DE SINDEL

ALGO DE LOCURA



ALGO DE LOCURA
(SONETO INVERTIDO)

Cimbras de sol mantienen mis urdimbres
y descosen  hilvanes de la sombra,
deshaciendo las hebras del dolor.

Alumbran los milagros con sus mimbres
al decir la palabra que le nombra
y pintan los pesares de color.

Hoy cerraré la puerta a la cordura,
comienzo un caminar de peregrino;
acudo limpia y fiel a mi destino
y desecho la gris asignatura.

Me vestiré con algo de locura
al compartir la copa de su vino
en aras de fulgor y desatino.
Mi noche cesará de ser oscura.

María Bote

A MIS DIFUNTOS


A MIS DIFUNTOS.

Esperadme, queridos en la vida,
los añorados seres de mi piel y mis huesos.
Os evoco y conmino para mis embelesos,
en mimbres de memorias sin medida.

Moráis en mí, con vuestra luz debida
alumbro los caminos deseando regresos.
Hoy  tejeré crespones para estampar los besos
de mi futura boca ya sin brida.

Despertad de la nada y su vertiente;
prepararéis mi arribo por los serenos lares
con reliquias de auroras.

Salid del laberinto incandescente,
prended un aderezo de preciosos collares
en mi capa de horas.

María Bote.

LUNA DE OTOÑO



LUNA DE OTOÑO

Luna, entre la hojarasca
de otoño en duermevela;
 el doliente racimo
su desgarro lamenta.

El sol empequeñece
envuelto en su tibieza
y la mañana viste
de rocío a la hierba.

El árbol se desnuda
y virgen se nos muestra.
El amor verde y dulce
amargo se recuerda.

Los ocres de la tarde,
la lluvia y sus tristezas
anegan a mi alma
de delirios y ausencias.

¡Oh tú, que me dejaste
prendido entre las cejas,
un broche de suspiros,
un cielo sin estrellas.

Un lagar de añoranzas
en tu pecho hará prenda
y en tu luna de hojas
sin quererlo, me llevas.

Ya se oscurece el tiempo,
la flor yace en la tierra                  
y gimen los cristales
con su llanto de perlas.

Eres ancestro, luna,
al alumbrar las huellas
de la melancolía,
cuando el otoño llega.

                   María Bote.
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