LOS PINCELES DE LAS ROSAS



                  LOS PINCELES DE LAS ROSAS
(sextilla)

                  Primorosa y altanera
con su mantón oloroso;
se escucha por la ribera
su canto más fervoroso
y mi alma en su quimera
siente su aliento gozoso.

Un rumor de augustas fuentes
acompañado de flores,
en alud por las pendientes,
vestido de mil colores.
Las arboledas sonrientes
se engalanan de verdores.

Huye la melancolía
del repentino esplendor,
romero de la armonía.
Los soles con su clamor
prenden en el mediodía
broches de luz y calor.

Los pinceles de las rosas
pintan azules mañanas
y fugaces mariposas.
Con su tañer las campanas
me llamarán clamorosas;
yo les abro mis ventanas.

María Bote

Homenaje a la primevera que, en dos días, la tendremos aquí, al menos, oficialmente.

CUANDO HERIDA...



CUANDO HERIDA…

Cuando herida me siento por las flores,
ejerzo la templanza de los ritos,
espero la llamada misteriosa
de mi pulso furtivo en tu corriente,
y duermo en el pretil de mi desmán
para guardar mi arpa de tus dedos.
Rechazo la lujuria de tu alud
vertical, vencedor de mi armonía.
Exilada de amor en los confines,
me duele la certeza de lo extraño.
Si conquisto los soles del invierno,
la aflicción se diluye y se marchita.

                                María Bote

HAIKUS DE LA MUJER



HAIKUS DE LA MUJER
(EN SUS EDADES))

Son las auroras
alburas de la infancia,
soles futuros.

Jazmín y rosas,
canciones y poemas:
la juventud.

Aguas y juncos,
fusión de leche y miel:
las plenitudes.

Flor sin retorno,
transparente y serena:
la madurez.

Nubes grisáceas
soslayando ternuras
en los ocasos.

Árbol frondoso
con nidales de vida:
luz de mujer.

María Bote
marzo de 2015

Con mi felicitación más sincera y sentida, para todas mis lectoras, en su mes y día.

PREGONERO



PREGONERO

En las verdes orillas del sendero
se escuchaba el suspiro de la rosa;
llegó la mariposa
para oír el murmullo de un te quiero.
Y discurría el agua, rumorosa,
tras la huella candente del lucero.
Te sentí pregonero
por cantar en mi frente pudorosa.

Se oyó la melodía
entre alburas y alas de paloma,
bajo un cielo de añil,
                         me hice poesía.
Cuando la oscuridad cubrió tu loma
te presté mi candil…

María Bote

CANCIONES DEL CUANDO


CANCIONES DEL CUANDO

Cuando me miro en tus ojos,
dos celestiales espejos,
bordando voy los otoños
con la aguja de mis versos.
Amor, con urgencia imploro,
llega en las alas del viento,
sin cuitas y sin asombro,
por los caminos del tiempo.
A la orilla de tu rostro
y en perfiles de tu pelo
prenderé claveles rojos
con esencias del romero.

Cuando percibo la fuente
de tu amor por mi cintura,
en las venas se estremece
mi sangre, libre de culpas.
Poemas de luz y suerte
escribiré con mi pluma
si tu boca pinta verdes
en la arena de mis dunas.
Transitaré los edenes
con los iris por mi blusa
y me endulzarán tus mieles
por las azuladas rutas…

Cuando gusto de tu boca
con estrellas por testigo,
mi luz proclama su hora
en vértigo convenido;
es agua que se desborda
por el jardín de los lirios.
Vigilias de sol y sombras
ante el ara de los ritos.
Y mi lengua que te invoca
entre luces de espejismos
irá esparciendo su aroma
en el perfil de tu ombligo.

María Bote

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