TU MIRAR
No alejes tu mirada de la
mía,
preciso del espejo de tus
ojos,
buriles en mi alma sin cerrojos
y ofrenda sin dolor, sin
agonía.
Tu mirar a mi noche vuelve
día;
un cardumen de ensueños y de
antojos
cuando borra el por qué de
mis enojos;
a su dulzura rindo
pleitesía.
En las quebradas luces de mi
tarde
se esconden tu pasión y mi
suspiro,
con sumisa quietud, sutil
encanto.
Y en perfiles serenos, sin alarde,
a tu amor sin fisuras me
retiro
para esquivar las cruces del
quebranto.
María Bote






