FELIZ NAVIDAD



 









VILLANCICO



Te cantaron los pastores,

niño de luz y de amores.



 Del cielo bajó una estrella

de fulgores revestida.

Su madre, pura doncella,

de Dios la fiel elegida;

de su estirpe la más bella,



viste de miel y de albores.



Te cantaron los pastores,

niño de luz y de amores.



María besa la frente

del querube sonrosado.

Su besar incandescente

es lucero embelesado,

una corona fulgente



elaborada con flores.



Te cantaron los pastores,

niño de luz y de amores.



Luces del amanecer

iluminan el portal

donde Dios vino a nacer.

Un pastor con su morral,

diligente viene a ver



al  que despierta fervores.



Te cantaron los pastores,

niño de luz y de amores.





María Bote

Navidad de 2016

Para todos mis seguidores y amigos, mis deseos de una muy feliz Navidad llena de paz y de amor.


AL AGUA




AL AGUA

El agua del manantial
fluye pura y cristalina,
desde el inicio supremo
donde se gestó la vida.

Se vierte por surtidores,
por gargantas y derivas.
Quiere llegar a los mares
traspasando sus orillas.

Buscar entre caracolas
y corales, poesías.
Vestirse de verdes algas
luminosas y contritas.
oír cantos de sirenas
entre olas y delicias.

siempre querrán las fontanas,
el río y sus avenidas
encontrarse con la mar,
do los azules suspiran,
ser espejos de la  estrella
y de la luna furtivas.

Así caminamos todos,
entre los cauces, y brillan
de sol nuestras ilusiones
por la ruta de las brisas,
esperando amaneceres
tras las noche y sus cortinas.

El agua del manantial
fluye pura y cristalina.

María Bote
octubre de 2016

 Perdonad, amigos, mis ausencias de ahora y el que no haya podido visitaros con la frecuecia que desearía. Ha habido algunos problemas de salud que, gracias a Dios, ya se van solucionando. Pero, mañana me operan de cataratas, por lo que, al menos en ocho días no podré abrir el ordenador. gracias y besos para todos

RETOMAR LA SENDA


RETOMAR LA SENDA

Quiero escuchar a la alondra
y despedir a la noche
posada en mis tristes huesos;
allí los años se esconden.

He de volar como el ave,
sobre la playa y el monte.
Alejarme de los muros,
eludir sus negros bordes
y transitar los caminos
con las mochilas en orden.

No quiero vestir mi alma
con la dureza del bronce.
Repartiré los aromas
desprendidos por las flores.

Quiero que rayos de sol
iluminen mis balcones
y los oscuros presagios
ya no persigan mi nombre.

Subiré entre los zarzales
a las más altivas torres,
dejando atrás a los perros
iracundos y feroces.

Qué los cielos no se nublen
ni se paren los relojes.

Quiero retomar la senda
para volver a mi norte
alumbrado con la roja
llama de mis cien faroles.

Vuelvo a mi rincón de luz,
al abrigo de los golpes.

He de llevar mis poemas
al son de alegre galope
y adornaré con la flor
del verso, mi blanco escote.

María Bote.

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