DADME...
DADME…
Sobre el perfil de un poema
describiré sin angustias:
las auras de amaneceres,
lagos de espejo y nenúfar,
el sonido de los bosques,
los cielos, el mar, la luna...
Dadme los sones del alma,
en su azul coloratura.
describiré sin angustias:
las auras de amaneceres,
lagos de espejo y nenúfar,
el sonido de los bosques,
los cielos, el mar, la luna...
Dadme los sones del alma,
en su azul coloratura.
La vida se recompone
con sus cromáticas blusas
y cose mi corazón
con la magia de su aguja.
Dadme las copas del viento
para escanciar mis preguntas.
La esencia habita en las cosas,
desde el pesar a la música.
Dadme la luz de los cosmos
y no precisaré brújula.
con sus cromáticas blusas
y cose mi corazón
con la magia de su aguja.
Dadme las copas del viento
para escanciar mis preguntas.
La esencia habita en las cosas,
desde el pesar a la música.
Dadme la luz de los cosmos
y no precisaré brújula.
Derribaré
las barreras
los rencores y disputas
por sembrar de claridades
los yermos de las penumbras.
Dadme la voz del poeta
los rencores y disputas
por sembrar de claridades
los yermos de las penumbras.
Dadme la voz del poeta
para
esquivar a la burla
y yo enterraré las hieles
bajo plantíos de azúcar.
Si la ingratitud me sigue,
siempre quedará la fuga.
Dadme el abrazo de un niño
y redimiré mis culpas
por las celestes repisas
donde los versos conjugan;
mientras hago mi equipaje,
ligero, como las plumas,
sobre un cristal sosegado
donde el desdén no se cruza.
Bordando estoy por la paz,y yo enterraré las hieles
bajo plantíos de azúcar.
Si la ingratitud me sigue,
siempre quedará la fuga.
Dadme el abrazo de un niño
y redimiré mis culpas
por las celestes repisas
donde los versos conjugan;
mientras hago mi equipaje,
ligero, como las plumas,
sobre un cristal sosegado
donde el desdén no se cruza.
sin bastidores de luchas;
por que se estrelle la guerra
en la más angosta curva
y que desechen los hombres
sus egoísmos y dudas.
Dadme el son de las canciones
para que al llanto destruyan.
Quiero colgar en pretiles
mis ilusiones fecundas.
Dadme piel para estampar,
de mis deseos, la suma…
María Bote.







