BROCHE DE MARIPOSA

BROCHE DE MARIPOSA

Escucha la canción de las mañanas
y olvida los silencios ancestrales.
Traspasarás la seda y sus cendales
al tañer de lumínicas campanas.

No viertas el candor por las ventanas
ni pises lastimosos pedregales.
Ornarán tu pretil los madrigales,
si te alejas de sombras y desganas.

No busques luz del día por la noche,
ni esperes del zarzal jazmín o rosa
en áridos desiertos sin lagunas.

Prende en tu corazón el azul broche
aurífero y sutil, de mariposa,
y diluye tu llanto entre las dunas.

María Bote

EN TODO TIEMPO

EN TODO TIEMPO
(cobla o copla provenzal)

                    Enamoras a la noche,
siendo tu cara de estrella
faro de mi oscuridad,
y a las albas me conmina.
En el jugo de tu boca
huele a jazmín tu cantar,
volviéndose cascabel.

En la mañana, derroche,
la luz, se torna centella,
nítida la claridad
de tu blancura acerina.
A las caricias invoca,
y lleva en su caminar
la dulzura de la miel.

La tarde forja su broche
con tu sonrisa, tan bella,
coronando la bondad
de tu mirada azulina.
Tu luz me envuelve y me toca,
regalándome su ajuar
aromado de clavel.

En todo tiempo, voy loca
a tus brazos de alizar,
esculpidos con cincel.

María Bote


DOS AURORAS

DOS AURORAS
(Séptimas)



Tengo dos flores mimosas,

esencias de mi pretil

con su aromado sutil,

gráciles y primorosas.

Ilusiones candorosas

me revisten de esperanza,

con su luz y mi templanza.


En el discante, sus risas,

notas de alegre canción,

endulzan mi corazón

con la seda de las brisas

más azules y sumisas.

En su besana de lazos

siembro derroches y abrazos.


Bullen celosos los vientos

por sus mejillas lucientes,

y en el marfil de sus frentes

sosiegan mis sentimientos

de añoranzas, sin lamentos.

Dos auroras, dos collares

ungidos con azahares.



María Bote

EL ALMENDRO


EL ALMENDRO

                                El almendro está florido
como tu beso en mi beso,
teñido de sal y azúcar,
con el sazón del recuerdo.

Se mece la primavera
en la cuna del misterio
y las estrellas se esconden
en el trigal de tu pelo.

Mi piel se viste de luto
cuando de mí te vas lejos
y le suplico a las brisas,
vuelvan sobre mí tus dedos

de terciopelos y sedas,
a pasear por mi cuerpo.
Amor de luz y de sombra,
caricias del mar y el viento.

María Bote






GRACIAS


GRACIAS
(Decilira)

Doy  gracias a los cielos
por tenerte a mi lado en la andadura,
por tu eterna frescura
al compartir conmigo los anhelos.
Tú cubres nuestra senda de consuelos.
Racimo en el lagar de tus caricias,
me exprimes con tus manos y pericias.
En tu clara bondad,
aprendí de la luz y la lealtad.
Generosas delicias

María Bote
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