
El término SEXTINA significa en la poesía española, una determinada estrofa de seis versos y, la forma de la antigua canción provenzal, inventada por, ARNAULT DANIEL a finales del siglo XII.
Piedra angular del punto más alto de la dificultad del ingenio literario en el arte trovadoresco. Tuvo gran influencia en la cultura europea, sobre todo, italiana y española. Se llama Sextina porque se compone de seis estrofas, cada una, de seis versos. Petrarca, sirvió de modelo a la sextina.
El número seis rige la Sextina. Es el número de la ambibalencia y, el equilibrio, símbolo del alma humana y número de la prueba, el esfuerzo y el ingenio que, son necesarios para salir airoso de la elaboración de una Sextina. Se remata con tres versos en los que tienen que estar las seis palabras rimas con las que termina cada verso de la estrofa.
El título que yo le he puesto FLORES LLOROSAS, es una metáfora, simbolizan a las mujeres maltratadas.
FLORES LLOROSAS
Flores llorosas huyen del jardín,
con lágrimas renuncian al amor.
La tierra conmovida por su llanto
y las nubes, de luto sin los versos.
Corto el amanecer, larga la noche
albergando suspiros de la luna.
Corona de azahar lleva la luna,
invade con sus auras el jardín.
Al absorber lo umbrío de la noche,
ofrece la armonía del amor.
Un manantial derrama dulces versos
y las flores no cesan en su llanto.
Los coros de alegrías y del llanto
prenden en los reflujos de la luna,
fundidos en la espera de los versos.
Esparce sus aromas el jardín.
Un astro da la vida y da el amor,
mas le apena lo oscuro de la noche.
El frío viene a lomos de la noche,
a deshacer quimeras con su llanto,
implorante y desnudo, sin amor.
Negros crespones visten a la luna.
La quietud moradora del jardín,
regando la nostalgia de los versos.
Sin promesas ni luces de los versos,
el misterioso estigma de la noche;
sin preludio de rosas, el jardín.
Enjugarán los sueños a su llanto
vertido en los fulgores de la luna.
En la melancolía duermo, amor.
Errante, sin vestigios del amor,
con el disfraz oscuro de los versos,
transitando las fuentes de la luna
en la estancia serena de la noche;
un dosel de cenizas cubre al llanto,
añora los efluvios del jardín.
La noche se despide del amor.
Los versos se consuelan con la luna
y no vierten su llanto en el jardín.
(Sextina)
María Bote